Desde que entro al instituto, todas las chicas babeaban por el, incluso yo aunque no me gustaba admitirlo, porque yo no tenia ninguna posibilidad, a pesar de ser la amiga de su prima. Adrian era el típico chico: guapo, atlético, presumido y creído, por el que todas las chicas suspiraban, a diferencia de sus amigos, que a pesar de ser también apuestos, no eran tan prepotentes como lo era Adrian. A Adriana, su prima y mi mejor amiga, le gustaría mucho que nosotros saliéramos juntos, pues sabia que estaba enamorada de el, pero yo cuanto menos contacto tuviera con el, mejor; por la sencilla razón de que tenia miedo y me ponía nerviosa cada vez que le veía.
Un día, el que nunca quería que llegara, o al menos el que yo no quería saberlo, se convirtió en mi pesadilla, pues no esperaba ver al chico que me gustaba, echo pedazos, y no de la forma literal. Eso hizo que mi cuerpo se derrumbara por el shock y que mi corazón se partiera en millones de pedazos, pues sabia que ya no habría ninguna posibilidad de tenerle o al menos, eso creía yo.
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