Hay historias que pululan perdidas en el limbo de un espacio aparente, gozan de una intemporalidad pasmosa, y no se sabe a ciencia cierta, de dónde provienen. Digamos que a ésta, la escuché en el viento. A veces, el escritor se convierte en una especie de médium que transcribe simplemente lo que percibe, no analiza ni realiza juicio alguno sobre una idea plasmada en papel. Este, tal vez sea el caso.
Como una suerte de ejercicio mental, me viene una imagen a la memoria, un tanto paradójica
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