—¿Para la posteridad, dices?
—…
—Los poemas que reflejan la hondura de mi poética, los que representan lo mejor de mi estilo, aquello que se reflejará en antologías y que los escolares, en los días señalados de mi natalicio y óbito, recitarán agradecidos por la oportunidad de poner voz a mis versos.
—…
—¿Realmente te apetece conocerlos?
—…
—¿No? Ah, que no querrías perdértelos por nada del mundo.
—…
—Sí entonces, ¿no? Pues, vale. A ver, aquí va el primero:
El hombre que llora entristeci
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