© NAVASCUÉS De nuevo en la Plaza del Trabuco, intentando recuperar el aliento tras una larga subida por la calle de San Pedro, me acerqué a la muralla para mirar y admirar una vez más, Cuenca, a vista de gavilán, que para águila me quedaban muchos metros de altura que subir y muchas horas de vuelo para planear grácilmente por la Ciudad. Pero Gavilana de la Serranía, ya daba buena pluma y esperaba que el peso de la tinta no me hiciese caer en picado y hacer buen uso de ella. Absorta en mis panorá
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