Fotografía de Alicia Villares Frías El pañuelo se desliza suave ocultando el brillo de unos ojos expectantes en la llama. Un nudo y las puntas caen dentro de la cascada negra que apunta al suelo. Es la única prenda que la cubre en el claro de una noche templada; un hálito en el cuello, un roce inesperado en la espalda y la piel germina. Flores diminutas se abren a la luz escondida tras lo oscuro. Tendida ahora se erige como un túmulo vivo esperando un muerto de hambre o de sed para p
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