Raúl y Rebeca son un matrimonio joven que hace tranquilamente su vida en la ciudad. Los padres de Raúl han fallecido y él es el encargado de mostrar y vender la casa del pueblo.
Raúl se dirige a Soto del Real a recibir un par de visitas para la casa mientras Rebeca se queda en la del matrimonio. A ella no le sienta bien que vaya a llegar más tarde de lo previsto, pero Raúl ha recibido una llamada a última hora para ver la vivienda y no se niega al tener prisa por venderla cuanto antes.
Mientras se toma un café, Rebeca escucha en las noticias que un preso que cumplía condena por violación e intento de asesinato se ha escapado de la cárcel; este preso resulta ser la ex pareja de Rebeca y ésta, su víctima. En ese momento recibe la visita de dos policías que llegan para advertirle y hacerle unas cuantas preguntas. Mientras tanto, Raúl continúa en el pueblo mostrándole la casa a Irene y Juan, una joven pareja interesada en la vivienda. Rebeca al recordar la inesperada llamada se teme lo peor y le intenta avisar, pero justo cuando Raúl va a responder a Rebeca escucha un portazo que le disuade. Es entonces cuando Raúl empieza a oír sonidos extraños dentro de la casa: pisadas, una televisión que se enciende...y a sospechar al recordar la extraña figura que había visto mientras fumaba un cigarrillo el balcón. Poco a poco se va acercando al sonido hasta traspasar una puerta en la que finalmente se encuentra con Joaquín, y tras un forcejeo escuchamos el disparo que le supone la muerte a Raúl.
Más tarde, en su funeral, Joaquín decide acercarse para admirar el sufrimiento de Rebeca y finalizar su cometido, regodeándose ante ella. Esa es su verdadera venganza.
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