¿Tienes el suficiente valor para abismarte al misterio de tu existencia? Si es así, adelante, nuestro protagonista ya casi se ha despertado; pero no digas que no te lo advertimos cuando sientas sobre ti esa mirada interrogadora…
Frío. Miedo. Dolor. Intentó ahuyentar esas sensaciones malas como tantas otras veces, pero ahora la vibración no le trajo tranquilidad. Ni su garganta ni su estómago respondían como antes.
Despacio. No debía hacer movimientos bruscos. Le extrañó no sentir ningún olor.
All rights reserved