Todo comenzó cuando Bastian le lanzó una lata en la cabeza a su nuevo vecino, Dylan, y desde entonces no se han separado, a pesar de que son algo diferentes…
Bastian es extrovertido. Dylan es agorafóbico.
Para Bas la música lo es todo y a veces sus dedos se mueven en el aire como si tocara un piano invisible. Dylan ama las matemáticas y tiene una extraña manía por hacer listas y contar; si puede poner algo en números, puede manejarlo.
Bastian se esconde tras partitura y un viejo diario. Dylan ve el mundo a través de su computadora.
Okay, Dylan y Bastian son completamente diferentes. Y aun así ellos se encuentran unidos por miles de charlas, risas, lágrimas, locuras, promesas y secretos.
Pero ahora, estos mejores amigos desde pequeños deberán enfrentarse a la decisión de separarse para siempre o arriesgarlo todo por sus verdaderos sentimientos.
¿Creés en el mito del hijo rojo del destino? Pues, ¿qué dirías si te digo que ellos están literalmente unidos por uno?
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