Cuando Mía salió del orfanato en el que se hospedaba. Estaba convencida de que todo cambiaría. Se había hecho una promesa: Seria una niña buena.
Le sonreiría a la gente. Seria amable. Buena en los estudios, en la limpieza, en la cocina. Sería la mejor hija que cualquier persona querría tener, y sobre todo, una hermana perfecta e inocente... Aunque todo fuese mentira.
Solo tenía que aguantar unos meses, hasta cumplir sus dieciocho. Y entonces se iría de ese pueblo maldito en el que se encontraban, ella y su pasado. Ese maldito pasado que tanto quería borrar…
Era fácil, solo tenía que esperar unos meses, y confiar en lo que dice la gente: “El tiempo pasa volando”.
Pero todo cambiara cuando ponga un pie en ese lugar, esa nueva casa en la que vivirá. Esa casa que oculta algo. Y todo tiene que ver con… El señor de la oscuridad.
Donde todo mal, es castigado...
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