La vida es en sí la penitencia a la que todo ser debe rendir cuentas. Es la prisión de las almas libres. Sin embargo, en toda prisión hay placeres por los que vale la pena el encierro, y con ello, darle una justificación al mismo para que tenga un sentido.
Si la vida es la privación de la libertad, ¿será tal vez el amor por lo que valga la pena permanecer aquí? De ser así, ¿qué es el amor? Siguiendo esto, y con ello la naturaleza por saber y apropiarse del conocimiento que el ser humano posee, él pasará a hacerse preguntas más complejas, sobre la vida, su destino final, en suma; sobre por qué existe en un mundo lleno de dolor. Pero, ¿por qué el dolor y no otra esencia? Y, si la vida es dolor, ¿cuál es el sentido del dolor?
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