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GANGA
03/29/2015
El importante viaje de negocios de Malone a Ganga no estaba saliendo como él esperaba. El ingeniero chino que tenía que dar el visto bueno al proyecto estaba poniendo muchas pegas antes de firmar el contrato definitivo. Malone, como buen italiano, era impaciente y se dejaba guiar por su intuición, aparte de que le molestaba ceder el control de su negocio familiar. Esa espera, le fastidiaba a miles de niveles.
Aparte, las reuniones quedaron interrumpidas. El director general, el inalcanzable señor Alexandre Pazos llamó al señor Luang para consultarle unas cosas urgentes el jueves. El ingeniero tuvo que disculparse.
El mar al Este del país de Ganga era el mar Valeiro: era un mar tranquilo, caliente, donde raramente había tormentas de Mayo a Octubre. No es que lloviese demasiado: generalmente, cuando la lluvia caía lo hacía todo junta, como si tuviese miedo de pasar desapercibida. Entonces, se perdían las cosechas, se desbordaban los ríos y se producían inundaciones. En una semana o dos, los cielos se rasgaban y dejaban caer todo lo que les sobraba. El resto del año, reinaba la sequía más total y absoluta. Por ejemplo, en Breisho, una de las más famosas ciudades de vacaciones, había una media 298 días de sol al año. Por supuesto, era una ciudad ideal para los bañistas de todo el mundo que escapaban del frío de sus respectivos países.
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