Irena Sendler, fue siempre una mujer de gran coraje y muy influenciada por su padre al que perdió a la corta edad de siete años y del que sólo recordaba una frase: “Ayuda siempre a quien lo necesite” Trabajadora en los servicios sociales de Varsovia, su vida cambió cuando en 1942, los nazis encerraron a todos los judíos de la ciudad, unos 400.000, en un área acotada y rodeada por un muro. El gueto fue la tumba de miles de personas que morían por inanición o enfermedad e Irena, horrorizada, decid
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