“La taza de porcelana” relata el reencuentro inesperado de Julieta con las mujeres que marcaron su infancia a través del dolor y la burla. A los 42 años, una escena cotidiana en una panadería despierta viejas heridas que creía superadas, devolviéndola al eco de una enseñanza que su madre le dejó en forma de metáfora: la de las tazas que se agrietan, pero no se rompen.
Entre el pasado y el presente, Julieta comprende que las grietas no son fracturas, sino huellas de fortaleza. La voz materna, que alguna vez le habló de la porcelana delicada, hoy se resignifica como símbolo de resiliencia. Frente a quienes intentaron quebrarla, descubre que ya no siente miedo ni temblor, porque se ha convertido en aquello que su madre predijo: porcelana reforzada.
El cuento explora con ternura y lucidez el poder simbólico de la sanación interior, el cierre de viejos ciclos de desvalorización y el instante preciso en que una mujer recupera su lugar frente al pasado.
All rights reserved