Corazón de León – Versión Extendida es una reinterpretación de la obra original realizada en colaboración entre Gustavo Enrique Campos y el proyecto musical Eleandria, integrado por Angeles María del Carmen Campos Quiróz y Adrián Rabadán Ortiz.
La letra fue escrita por Gustavo Enrique Campos y Angeles María del Carmen Campos Quiróz, mientras que la composición musical fue creada por Ángeles María del Carmen Campos Quiróz y Adrian Rabadan Ortiz. Esta nueva versión conserva la misma melodía y estructura lírica, pero incorpora una extensión final con un outro desarrollado que amplifica su carácter épico y emotivo.
El arreglo mantiene el espíritu de vals contemporáneo con energía moderna, profundizando en la construcción orquestal y expandiendo el cierre con un desarrollo instrumental exquisito que realza la conversación íntima con el corazón. La nueva sección final intensifica la atmósfera emocional y ofrece una conclusión más expansiva y luminosa, reforzando el mensaje de valentía sensible y amor consciente.
Esta versión conserva la esencia temática de la obra original mientras amplía su dimensión sonora y narrativa.
Corazón de león, cuando el mundo empieza a temblar,
no me enseñas a golpear, me enseñas a resistir.
Mientras todo se derrumba, tú me haces respirar,
te quedas de pie en silencio para no verme huir.
Cuando soy un niño herido buscando explicación,
te susurro en la noche: dame luz, dame dirección.
Dame tus secretos, corazón, quiero aprender de ti,
no me hagas poderoso, hazme libre para vivir.
No quiero ser fuerte sólo para sobrevivir,
quiero ser valiente, corazón, para volver a amar así.
Bomboncito del alma, me enseñas a ser tierno,
a no volverme piedra cuando me rompe el miedo.
No me haces invencible, me haces humano entero,
sensible sin quebrarme, caminando en tu tiempo.
Quiero ser contento aunque falte el sol afuera,
valeroso cuando amar se vuelve frontera,
oportuno en la palabra, en la caricia sincera,
para escuchar tu ritmo aunque el mundo corra y quema.
Dame tus secretos, corazón, no me dejes así,
soy un niño que aprende a no huir de sí.
No quiero ser fuerte sólo para resistir,
quiero ser valiente, corazón, para saber vivir.
No eres emoción que se quiebra y se va,
eres sentimiento despierto que aprende a cantar.
Eres el punto sagrado donde nace mi voz,
templo invisible que edifica mi sol.
No bajas la vibra, la sabes alzar,
como fuego sereno que enseña a amar.
Amor y empatía bordando mi entorno,
me das vida y coraje… y regreso a mi trono.
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