El cuadro clínico de Gretchen Paige provoca recelos en todo aquel que llega nuevo al psiquiátrico donde su marido la abandonó hace casi diez años. Se balancea sobre la cuerda floja de la cordura y la locura gracias al cielo nocturno sobre el bosque y los deseos de cumplir con lo que ella cree que es el único cometido de su vida: proteger y garantizar la felicidad de su hija Nora.
Kim Glenn es una de esas recientes incorporaciones al personal, casi por obligación, con la esperanza de terminar sus prácticas que le abrirán la puerta para obtener el tercer título de su curso de Formación Profesional. Desencantada con el sistema educativo, intenta alargar al máximo su periodo de estudiante.
Cuando la segunda conozca a la primera, los cimientos en los que se ha fundamentado el funcionamiento del psiquiátrico privado dirigido por hombres que han diagnosticado esquizofrenia y drogan con cientos de medicamentos a Gretchen, se tambalearán. Kim quiere hacer las cosas bien. Quiere demostrar que el ser humano puede ser diligente. Quiere enseñarle a Gretchen que puede volver a confiar en alguien.
Tercera historia de Expiación.
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