El trabajo en el que había pensado se titularía "Diálogos en la máquina del tiempo de la historia". Cada capítulo constaría de unas tres páginas en el que se contaría, de una manera cercana y desenfadada, determinados episodios de la historia que no hubiesen quedado claros o, casi como sucedería en el ejemplo, no hubiese una "verdad oficial" nítida sobre lo sucedido fuera de la batalla en sí. El libro tendría como destinatarios a jóvenes adolescentes entre los 13 y los 15 años, aproximadamente, con el fin de que se introduzcan en episodios que quizás desconozcan de una manera más ligera, y tocando temas que, aunque sean muy lejanos en el tiempo, puedan interesarles.
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