El corazón que ama y busca al Señor y se goza en su presencia como el apóstol que le reconoció desde la barca.
El gozo del encuentro con Cristo resucitado, presente realmente en la Eucaristía, El testimonio de quienes lo vieron resucitado y el testimonio gozoso de quienes vivimos de su presencia real entre nosotros. Es el Señor!
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