Siempre he tenido dos cosas bien claras en mi vida, el negocio y el placer. Nunca los mezclo pero siempre están presentes. Mi futuro lo he forjado con sudor y lo aprendí de mi padre. Quiero que mi viejo, dónde quiera que se encuentre, sea el cielo o infierno esté orgulloso de mí. No soy fiel devota de la religión, mantengo mis pies firmes y con pasos seguros. En cuestiones de amor tengo a mi única familia, mi mejor amiga y mi ahijada. No creo en el amor, pero como toda historia siempre llega un intruso. Tan opuesto a mí, quiere meterse en mi piel. Me niego a entrar en esa arena movediza. Porque sé que desestabiliza mi mundo. No estoy preparada para confiar, mi familia depende de mí y mucha gente se acerca solo por mi dinero. ¿Quién me dice que es diferente? Me rehúso a ser débil, el amor de mi madre nunca lo tuve. ¿Podrá alguien amarme? Aceptar mi manía de controlar, mis arrebatos y mi carácter del diablo. Soy poderosa, me gusta quién soy, no cambiaría nada de mí.
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