El inconsciente Freudiano juega un papel tan importante como necesario en lo poético y la mística no subordinada rodea el misterio de esta lectura, donde Jung y el físico cuántico Pauli dejan su impronta, sin que el poeta se aperciba.
¿Qué estoy queriendo decir? ¿Trato de acusar al poeta de no saber lo que ha escrito? (o como diría John Ashbery, para muchos el poeta norteamericano vivo más influyente, "No tengo ni idea de qué habla mi poesía"). Muy al contrario. El escriba de este libro ha estado ignorando en el continuum de su conciencia convencional su decir claro y alabable para entrar en un mundo poético, que hoy en día no se prodiga, bien pienso, con el mayor respeto, que los clásicos han influido y anillado a muchos poetas a que permanecieran en un decir ya manido y sobre estimulado por sentimientos editoriales que rayan en la mercadería.
Ignacio Bellido. Fragmento del prólogo
Introducción del autor.
La poesía está en la calle, ha entrado de lleno en nuestras vidas con toda la fuerza del desorden, con todo el inconformismo y todas las decepciones que podemos ser capaces de soportar. Y la aceptamos o rechazamos con la misma naturalidad con que dibujamos un corazón en la arena.
Evidentemente vivimos en una sociedad tóxica, pervertida. Miremos el efecto climático, las guerras en nombre de la libertad y en nombre de dios; la corrupción política está generalizada en todo el planeta; visto lo visto, ¿vamos a aseverar que la poesía no sirve para nada?
El mundo necesita la poesía, el remedio quizá pase por no tener que leer poesía, sino encontrar poesía en todo lo cotidiano. Podría, tal vez, un verso, ser la llave que abre ciertas puertas cerradas.
Tuyo en la poesía
Alonso De Molina
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