Una vecina de Cáceres, harta de que su marido le pidiera un cunilingus todos los días, tomó una decisión: frotarse la vagina con ajo para que su marido, asqueado por el nuevo sabor, cambiara de hábitos.
Pero nada más lejos de la realidad. En la primera toma de contacto, el marido identificó el sabor rápidamente “una mezcla de Gambas al ajillo con Almejas a la marinera, me encanta”. Además, Jacinto, el marido, ha descubierto que el ajo en ayunas es un poderoso estimulante del apetito, ayuda a t
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