VÍCTOR, pianista en horas bajas y ex alcohólico, decide aceptar la oferta de CLAUDIO, director del museo de la antigua cartuja de Valldemossa, para hacer un recital de piano sobre CHOPIN con el objetivo de recuperar su prestigio. Víctor no sospecha de los planes ocultos de Claudio, y viaja acompañado por sus hijos, LEA y MARCOS.
Mientras Víctor ensaya, los hijos presencian cómo Claudio abusa de él. Lea y Marcos, que ya perdieron a su madre, temen perder a su padre por la presión a la que le somete Claudio.
Doscientos años atrás en ese mismo lugar, la escritora GEORGE SAND ha llevado a sus hijos, MAURICE y SOLANGE, a la cartuja para curar la enfermedad de su amado Chopin. Confía en las pócimas de GABRIEL, farmacéutico y antiguo monje de ese convento, el cual aconseja que vuelvan al clima de Francia para salvar a Chopin; Sand insiste en quedarse, pese al rechazo de las gentes del pueblo. Gabriel reza intentando resistir la pasión que siente por Sand.
Los hijos de Víctor piden a su enfermo padre que repose; Claudio muestra el contrato a Víctor, y este ensaya.
Chopin angustiado por sus demonios. Sand se acerca, él rechaza sus insinuaciones. Furiosa, Sand intenta atrapar al gato que les roba la comida.
Claudio explica a Víctor que quiere convertirlo en Chopin. Asustado y vestido con ropas que pertenecieron a Chopin, Víctor decide esconderse y emborracharse.
Víctor camina borracho y encuentra un reloj de bolsillo; Chopin cree sorprender al ladrón. Cuando ambos se miran, corren alucinados en direcciones opuestas.
Chopin cuenta que su yo difunto le ha robado el reloj, una señal de la proximidad de su muerte. La escritora teme por la salud mental de Chopin. Sand sospecha que los habitantes del pueblo son los ladrones. Gabriel, cree que Sand también le desea.
Para salvar a Víctor, sus hijos planean drogar a Claudio. Mientras, Claudio intenta atrapar a un extraño gato.
Víctor encuentra un gran muñeco del museo que representa a Chopin. Agotado, entra dentro de él y se duerme.
En un sueño se encuentran Víctor y Chopin. De la botella de vino que beben sale el reloj, que se convierte en un gato y huye. Sand y Claudio/Gabriel persiguen al felino. El gato les habla…
Al día siguiente, todos escuchan en su mente una frase: “¡El tiempo no se atrapa, despertad, actuad!”
Sand discute con los vecinos del pueblo. Gabriel la defiende e intenta intimar con ella. Sand le insulta. El farmacéutico bebe de sus pócimas para mitigar su tristeza.
Claudio, engañado, bebe los tranquilizantes. Aparece Víctor, curado para el recital; no tiene el reloj y duda si lo soñó.
Chopin agoniza. Los hijos de Sand entran furtivamente en la farmacia y buscan algo para embriagar a su madre y hacerla creer que también ha enfermado y así salir de la cartuja.
Gabriel habla con los habitantes del pueblo y les propone vengarse de la “francesa”. Abrirá las puertas de la cartuja para que entren disfrazados de diablos y amenacen a Sand.
Víctor empieza el recital, rompe las barreras del tiempo y la música llega hasta un moribundo Chopin, se inspira y empieza a componer apasionadamente. Los otros adultos de ambas épocas alterados por lo bebido danzan con los diablos enviados por Gabriel. Los demonios cantan a Sand que debe regresar a Francia o morirán. Concluye el recital. El público aplaude eufórico. Víctor y Chopin piensan a la vez: “Ahora puedo regresar a casa.”
Chopin adormilado y sereno; Sand con rostro contrariado, y sus hijos con rostros ilusionados, viajan en barco hacia Francia. Víctor y sus hijos viajan en avión plácidamente dormidos.
Claudio lee satisfecho los titulares de la prensa: Chopin resucita en la cartuja gracias al genial concierto de otro resucitado: el pianista Víctor Almanso.
Gabriel escribe a Sand y le confiesa su decisión de retomar el celibato.
Sobre los oscuros corredores de la cartuja suenan agujas de reloj, “Tic, tac, tic, tac…” Es el gato acercándose al lector con la esfera del reloj, sin agujas, dentro de uno de sus ojos.
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