•• IGNORAR EL MAR ••
"Disfruta la vida", dicen.
"Sé feliz, respira, coge aire, mira el mar...."
(Claro, piensas).
"Si estás nervioso, relájate, solo respira..." (Por supuesto, no sé como no se me habrá ocurrido antes...)
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Y así.
Vas de libro en libro, de estos de los de "hazte feliz" como si tu vida fuese un mueble de Ikea. Solo coge las instrucciones y síguelas, tía es facil.
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"No estás bien porque no quieres, no sales del bucle porque te gusta, no dejas a ese tío porque te va la marcha, no te enfrentas a tu jefe porque en el fondo estás cómodo..."
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"No lo pienses todo tanto... tu solo vive."
(Si, si... ya...)
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Pero luego llegas al mar. Y te lo estás perdiendo.
Tocas la playa y no eres capaz de sentirla. Te sientas en la arena y da igual si fuese cemento, no notas el tacto, no sientes el agua, no sabes cuál es la temperatura de tu piel. Estás en tu cabeza. Y ella está donde quiere.
No estás presente, no estás dentro, no estás en el plano, consciente, no estás contigo y por lo tanto es como no estar viva.
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La buena noticia es que existe la forma de recuperar la conexión perdida o más allá : desconocida.
La mala es que tienes que atravesar toda la vorágine de estructuras complejas que han hecho que tu vida se convierta en un guión y descodificarlo es llegar a ese centro del que te estas escapando.
Cuando llegas, te caes terriblemente mal por haberte tenido tanto tiempo en esa inopia emocional intelectualizada, pero cuando te comprendes eres capaz de profesar un amor por ti tan absolutamente enorme que jamás volverás a ignorar el mar. Sencillamente porque él cumplirá su función y te recordará que no ignorarlo a él es no ignorarte a ti. ®️ - Cristina Muñoz
safecreative
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