Señores de H&M, les propongo una idea absurda:
Imagínense su tienda dentro de, qué sé yo, veinte años. Imaginen a un cliente entrando por la puerta, mirando alrededor y sintiéndose libre de comprar cualquier cosa que le apetezca, que le guste, que le haga sentir bien, cómodo, especial. Identificado. Qué tontería, ¿verdad? Eso ya lo puede hacer ahora, cualquiera. Entrar y comprar lo que se le antoje.
De acuerdo, retrocedamos.
Imagínense su tienda la semana pasada. Cualquier tienda. Cualquier d
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