Mirada felina cuyo tono plomo te recuerda a una tempestad.
Piel de porcelana suave al tacto salpicada con pecas delicadas.
Labios carnosos simétricos rosados con arco de cupido bien marcado.
Rostro de ángel y cuerpo de pecadora fuera de los estándares normales.
Voz tierna y seductora, pero actitud dominante e impulsiva.
Así la conocen los narcos.
Así la conocen los mafiosos.
Así la conocen los pedófilos.
Y así la conocen los asesinos.
Vicenta Ferro tiene dos objetivos en la vida: descubrir lo que ocultan los Morgado para así destruirlos y recuperar su puesto como agente suprema en la interpol. Parece difícil, pero para ella, cuya formación profesional fue en una base militar desde pequeña, es pan comido.
Sus amigos, padres y jefes conocen el potencial que recorre sus venas, es por eso que la animan a seguir con la misión pese a los riesgos que corre.
Las vacaciones han terminado, el operativo está en marcha, los objetivos localizados y solo necesita acercarse a la boca del lobo, poco sabe que el más grande de todos, además de ser un completo sátiro, es astuto y vengativo.
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