En el Bosque de la Armonía vive Gabriel, un zorro curioso y alegre.
Un día de otoño encuentra un montón de hojas doradas y suaves, el lugar perfecto para su gran siesta.
Pero cuando los monos Iván y Fernando, jugando sin querer, pisan su cama de hojas, Gabriel siente algo fuerte dentro de él: un fuego que sube, sube, sube…
El enojo le estalla, grita, y los monitos asustados se alejan.
Entonces, cuando el fuego se apaga un poco, Gabriel siente tristeza y cansancio.
Aparecen sus amigos del bosque:
Sira, la colibrí, le enseña a respirar;
Tino, el tejón, le recuerda que está bien retirarse un momento;
la tortuga, que ir despacio también es bueno;
Erizo y Nilo comparten cómo ellos sienten sus emociones;
y el búho sabio le dice:
“No se trata de no enojarse, sino de aprender a escuchar al enojo.”
Con ayuda, Gabriel aprende a respirar, calmarse y hablar con sus amigos.
Juntos reconstruyen el montón de hojas, y esta vez es aún más bonito que antes.
El bosque entero parece respirar con él, tranquilo y luminoso.
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