Este libro de fotografías que ahora tienes en tus manos, miras u ojeas es un libro de paseo y bocata. De caminar y de ir mirando más que con los ojos con el alma. Lo que se fotografía no es lo que vemos sino lo que ya no vemos y sin embargo recordamos.
La foto de un escaparate de una tienda de chinos en el Cerilleru, nos cautivo y lo importante en este caso para mi no es la curiosidad de ese colorido espectacular
(ese día salió el solón), digo que lo importante no es la foto en si misma como curiosidad del siglo XXI, no me imagino a los niños de hoy cogiendo grillos y sin embargo yo si que me vi a mi mismo en esa actividad…., y pila de coches atascados echando humo al intentar subir la cuesta de Albandi de camino a alguna de las playas del entorno de Carreño. Confieso que vi piratas desembarcando en ese ensenada inexistente que es ahora el río Aboño y su entorno. Digo que era, su realidad actual es un tremendo entramado de tuberías, humos y carbón en polvo que va flotando a su libre albedrío por ese acertado slogan de: “Asturias Paraíso Natural”. Y a pesar de todo una vez pasado el tramo de Puente Seco y Aboño, es decir a partir justamente del Empalme, el camino discurre tranquilo sobre la acera hasta el mismo Candás. Y digo que merece la pena volver a hacer el camino a pie por la vieja carretera
Por finalizar la tarde digo el sol se nos cayo en Perán y hasta ahí llegan estas fotos
En el Ateneo de la Calzada a 19 de mayo de 2015
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