••EL VACÍO••
Esa sensación inmensa que cuesta tanto explicarse que quepa dentro del cuerpo. Ese dolor de tripas, de pecho. Falta piel para envolver el abismo.
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Ese vacío que nos pasamos la vida creyendo que rellenamos con personas, volviéndonos dependientes del amor y otras pesudoemociones que dicen parecerse pero son oscuras. Ese que rellenamos temporalmente con relaciones,comida, rituales, tics, manías... la huida hacia delante del miedo a la vida.
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El vacío que nos paraliza y nos roba la espontaneidad que nos pertenece y nos es legítima, que hace que nos sintamos pequeñxs, diminutxs, cuando se apagan las luces y la gente se va, cuando no nos llaman, cuando no estamos en los planes de l×s demás, cuando no nos dan la importancia que no nos damos nosotr×s.
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Se pasa tan mal, que es un sitio al que nadie quiere volver una vez lo ha sentido.Y constantemente me preguntan: "¿Cómo lo alivio?"
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Solo me cabe una respuesta: "asómate".
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Aparecen entonces los mecanismos de resistencia, el miedo a querer ver, querer mirar. El trabajo, la dieta, la gente que me hace daño, las prisas, el estrés...como cierre de puertas ante la exploración de lo turbio.
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Comienzan los cambios de postura en la sesión, manos nerviosas que hacen que nos tapemos la boca, pies que se cruzan, el cuerpo se balancea, esa sonrisa de medio lado o mini carcajada con la que decimos en voz alta algo que duele tanto que no podemos pronunciar.
Y de nuevo te invito a "pararte y respirar".
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A menudo suena en la sala, o tras la pantalla un: "y ahora dímelo tranquil× , sin reirte, sin moverte". Hasta que se rompe en un tímido llanto mientras nos hacemos conscientes de que no hay ruta de huida frente a lo que viene de dentro.
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"¿Y ahora qué?"
Ahora nada. Solo estar. Sentarte a mirarlo con calma. A solas. Ver qué colores tiene, qué estás intentando meter ahí dentro que se te clava, que te hace daño, para no afrontar que el mayor de tus miedos es estar sol×.
"¿Y después?"
Después quizá hasta te encante mirarlo, siempre te recordará que ese hueco, tu hueco infantil y primario, ese que lleva dentro el dolor, es también el sitio al que volver para encontrar la paz. ®️- Cristina Muñoz
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