Todo lo que ocurre en la serie Juego de tronos, sucede en el ficticio continente de Poniente, cuyos reinos, geografías y culturas guardan mucha relación con la Europa medieval. El nombre de este vasto y variado territorio es una referencia a su marcado carácter occidental. En Poniente existen determinados rasgos propios de la cultura occidental que unifican los reinos, como los hay en las culturas y geografías de lo que conocemos como Occidente. Incluso hay otro continente oriental más exótico, Essos, separado de Poniente por el ficticio Mar Angosto. Esta masa de agua actúa como barrera natural entre dos realidades diferentes, al igual que el Mar Mediterráneo, es una frontera entre culturas.
Hay reyes y reinas, señores, vasallos y pueblos, cuyas interacciones se basan en una especie de feudalismo. Hay matrimonios concertados para establecer alianzas entre reinos, grandes ejércitos de tierra y mar, fortalezas y castillos, poderes religiosos, incesto, bastardos, lujuria, poder, engaños, mentiras, sexo, conspiraciones, algún que otro dragón, algo de magia oscura, intrigas de un calado impresionante, giros inesperados en la trama, cambios de personalidad de los protagonistas, culebrones familiares en linajes de alta cuna, conquistas, traiciones, bulas, sectas, espionaje, más traiciones y violencia… mucha violencia. Cualquiera de las historias que se narran en esta serie podrían haber germinado en el contexto de la Europa medieval.
Al cocinar todos estos ingredientes, que no son más que un metro cuadrado de la punta del iceberg, hallamos la fórmula mágica, la explicación del fenómeno de masas que está creciendo exponencialmente en torno a esta serie. Pero más allá de la ceguera que le pueda causar a uno el morbo, si se hace un análisis exhaustivo de la serie son evidentes los fuertes paralelismos que existen entre personalidades, ambientes, sucesos, eventos, geografías, políticas, reinos y culturas de la serie con la realidad histórica de la Edad Media en Europa y, por extensión, con la Historia general de Occidente, porque algunos modelos y mecanismos podemos incluso trasladarlos a la actualidad.
En resumidas cuentas, esta serie televisiva es una lección de Historia subliminal y conceptual a la que, aunque se apoye en novelas escritas, no le hacen falta grandes volúmenes enciclopédicos para exponer ciertas realidades históricas a los espectadores y lectores. No cuenta la Historia de la Edad Media en Europa, cuenta historias que perfectamente podrían haber ocurrido en la Historia de la Edad Media en Europa, precisamente por salirse de la rigurosa verdad de los hechos y ceñirse a conceptos de trasfondo más concretos.
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