Ramiro López, un padre donostiarra de 42 años, lleva más de 2 años acudiendo disfrazado “de joven” a los botellones a los que van sus hijos.
“Cumplí los 40 y entré en crisis, la verdad que he sido siempre muy fiestero y ya me sentía mayor, mis hijos comenzaban a ir a sus primeros botellones y entonces se me ocurrió la idea, podría vigilarlos y de paso volver a sentirme joven” comenta el padre. Durante 2 años ha ido todos los fines de semana, sin faltar uno solo, a los botellones de sus hijos, y
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