Después del baño de sangre y la correspondiente limpieza energética, Tot necesitó de un largo descanso en la pradera. Hizo que la hierba brillara con un fulgor verde especial y añadió tres o cuatro familias más de flores de varios colores: amarillas, rojas, azules, y moradas, que era su color favorito. Y luego hizo aparecer un helado de cuatro bolas también todas diferentes, con dos galletas, un barquillo de chocolate, salsa de caramelo, cacahuetes de colores… y, por supuesto, una gran guinda. L
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