Dakota Jones es el prototipo de mujer perfecta del que los padres presumirían y estarían orgullosos.
Dakota es el prototipo de mujer que toda madre quisiera para sus hijos. Aplicada, estudiosa, tímida y amable, una amabilidad de la que las personas a su alrededor suelen aprovecharse.
Pero para Hunter Russell, Dakota es más que eso, él lo sabe más que nadie. Tanto tiempo observándola lo ha llevado a descubrir cosas que el resto pasa desapercibido.
Hunter es el único que nota lo quien es la verdadera Dakota, incluso más que ella misma.
Divertida, sabia, inteligente, apasionada y muy terca. Esas serían las palabras que él usaría para describirla, pero si le pides una sola palabra él no dudara en decir que ella es "Impresionante" en todos los sentidos.
Para Dakota, Hunter es una persona increíble, aun con aquella fachada de chico malo y problemático, porque al igual que él, Dakota también conoce al verdadero Hunter, a aquel caballero de brillante armadura que la ayudo cuando más lo necesito.
Ambos saben de la existencia del otro, más de lo que creen.
Ambos saben cosas del otro.
Ambos se sienten atraídos por el otro, pero se niegan a aceptar aquel interés correspondido.
Uno de los dos tiene miedos que no lo dejan avanzar, y otro vive entre recuerdos de los que no puede desprenderse.
Ninguno de los dos está dispuesto a explorar las cosas que sienten.
Entonces un plan es creado, uno que los hará caer y no querer levantarse.
Un plan que provocara una gran explosión en ellos.
Una gran explosión de colores.
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