Haré como todos hacen, no lo llamaré por su nombre, le diré, genéricamente, el reino. El reino está en venta y hay quien todavía cree que formar parte de él es vivir en el paraíso. Claro que si alguno piensa en el paraíso como un lugar donde la mendacidad y la ignominia actúan a modo de narcótico de la felicidad, posiblemente esté en lo cierto. Lo que ocurre verdaderamente es que continuamos como en el anuncio, haciendo chascarrillo de las desgracias propias, asumiendo de muchas formas y como si
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