Cuando muchos de nosotros descubrimos los libros de Michael Newton y/o escuchamos a otras personas hablar sobre la posibilidad de que elijamos nuestras vidas, desde el cuerpo que vamos a tener, nuestros padres, la región geográfica en la que vamos a nacer... hasta el más mínimo detalle de las experiencias que nos van a marcar, siempre acaba por surgir la pregunta: “Y bien, si resulta que todo está preplanificado, ¿dónde queda nuestro libre albedrío? ¿Qué sentido tendría la vida si toda está ya p
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