Bienvenidos entonces a la mente de Laura, todos pueden en- trar, pero no cualquiera puede quedarse, pónganse cómodos, y no teman si sienten que no pueden salir, no hay puertas cerradas, solo ventanas abiertas con vista al mar, y el sol cayendo dándole paso a los versos nocturnos que salen de sus dedos; mientras pasen las pá- ginas las letras te harán caricias, pero también rasguños, una dulzura ácida, un gemido escandaloso, de esos que despiertan a los vecinos, hay dos cosas que posiblemente perderás mientras lees, el pudor y la noción del tiempo, pero el tiempo no lo habrás perdido.
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