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  « La esperanza no entiende de garantías. Con artimañas donjuanescas seduce, con su sensual tango de no te preocupes, ya habrá tiempo conquista, con su rotundo pasodoble de la esperanza es lo último que se pierde emboba; le pides matrimonio, le ofreces un proyecto de vida trepidante, por su amor luchas contra los bandidos de la desilusión, contra el fantasma de la desgana y contra los bandoleros de ya es hora de tirar la toalla. En tales luchas encarnizadas he combatido, pero pocas veces el es
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¿Quieres descubrirte?
05/17/2015
Sí, ya sé que esta foto es una irreverencia, pero me ha hecho mucha gracia la guitarra sobre el David! Siglos atrás, el escultor renacentista Miguel Ángel esculpió el David, la escultura más lograda y famosa del mundo. Fue capaz de extraerla con mucho esfuerzo y maestría y quizá fue su intuición la que apuntó que de un dañado bloque de mármol podía sacar una colosal escultura de casi seis metros de alto. Ante tal belleza afirmó: el David siempre estuvo escondido en ese gran bloque de mármol, l
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  La historia se repite; los que no nos repetimos somos nosotros. Hablo con conocimiento de causa, desde la experiencia, y me duele. Estoy sufriendo, sinceramente. Sufro porque quiero hablarte, y me das la espalda, con crueldad, con desprecio y, peor aún, con indiferencia. Sufro porque necesito ser escuchada, y tú prefieres taparte los oídos, mirar a otro lado, pensar en tus cosas y olvidarme. Sufro, para más inri, porque solo me quedan diez minutos en esta casa, en mi casa, en la que nací, he
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Perpendiculares a mis ojos, por las calles desfilan pelvis ocultas bajo faldas o  pantalones de distinto género, de precios variados y con diferentes grados de desgaste. Vuelvo a recorrer las aceras, sentada como en los tiempos de carricoche: a cuatro ruedas y mi padre empujando. Evoco mi infancia de verbenas, de recintos feriales y de mi espíritu embelesado ante los atractivos lumínicos. Vuelvo a la tierra: ni soy una niña, ni voy en carricoche, soy una moribunda y voy en silla de ruedas. Confi
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Las leyendas están vivas. Es el privilegio de las ideas que se cartean con la superstición y el miedo, el amante de nuestra mente adúltera, que no conoce otro placer más profundo que el de ser infiel a nuestro compromiso de ser felices. Y, ahí está la cornuda felicidad, consintiendo y persuadiéndose de que algún día el marido abandonará sus escarceos amorosos. Ahí está ella, como digo, con su cornamenta, escribiendo en sucio un diario, sin reparar, la tonta o la cobarde, en que el libro con guar
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12 DÍAS PARA MORIR. «Nada como el flujo». «Nada como el flujo. Nada como sentir cómo los rayos del sol penetran por los espacios de las persianas venecianas, de sus láminas blancas de aluminio. Sentir, palpar, experimentar el placer de dar vueltas en la cama, húmeda, y a la vez caliente de mi propio calor, de mi propia fogosidad, por haber yacido. La mañana irrumpió en mi habitación con brutalidad, pero, al mismo tiempo, rozando, acariciando lentamente, sobando mis mejillas con la delicadeza que
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  Detrás de cada final, hay un nuevo comienzo. Cierto o no, esa era mi creencia, y, siendo honesta, poco me importaba si esta colgaba o no del tendedero con la misma sujeción de una sábana tendida sin pinzas en plena ventolera. Si escurriera los trapos de la culpa, los andrajos del pasado tormentoso, llorarían lágrimas turbias, un llanto inmundo, una llorera de suciedad y mugre. Estaba dispuesta a virar respecto a mi postura díscola e inmoral, repleta de rabia, vacía de convicciones, en este ti
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  «No hay premio para los cobardes. El firmamento encapotado envuelve nuestros policromados anhelos y nuestra frustrada esperanza para arrebatarle al Aconcagua de los lamentos los sueños, secuestrados en la azotea del miedo agreste. En los retazos del tisú azul marino, templo de la sulfúrea luna en un vendaval romántico de las entrañas mías, flotan pendientes de nácar. Inevitablemente me recuesto sobre el frío mármol de la turbulenta noche a buscar el aliento de clorofila que cure mis quebranto
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Ser madre
05/01/2015
 (detalle de Las tres edades de la mujer) Llevaba tiempo queriendo escribir sobre la maternidad y no encontraba la manera de enfocarlo. Ha sido tropezarme casualmente con esta bella pintura de Klimt, que muestra una madre con su hija en actitud amorosa y serena, la que me ha inspirado y me ha hecho encontrar las palabras necesarias para expresar cómo siento la maternidad y cómo me planteo la crianza de mi hijo: como quien crea una obra de arte, con amor, respeto y cuidado.  Tener un hijo su
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Educar desde la esencia
05/01/2015
Visita mi nuevo blog sobre maternidad y crianza respetuosa: http://educardesdelaesencia.blogspot.com.es/
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«Aun muertos los hijos de putas lo siguen siendo, concluí en la sala de estar viendo la tele, con una taza de tila en las manos y con la desazón extendida por toda mi anatomía. Desde mis cabellos hasta las uñas de mis pies, abriendo frentes y brechas en cada órgano, en cada centímetro de mis tripas, en cada célula doliente. Si dijera que ya podía recordar la charla con mi hermano en la que le confesé mi inminente muerte sin emocionarme, mentiría. Mentiría como nunca han mentido. Si dijera que he
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«Lo contrario a la muerte eres tú. Que estés leyendo es síntoma de vida. Pon las manos en tu pecho, tu corazón late, ¿verdad? Entonces, vives o podrías estar viviendo ahora. Tienes la posibilidad. Decide. ¿Cuántas veces has callado para no enfadar a nadie? ¿Cuántas noches quisiste gritar de angustia y no lo hiciste? ¿Por qué no te atreves a cambiar lo que te devora cada día? ¿Cómo permites que tus sueños y tus pesadillas se te vayan de las manos? ¿Hasta cuándo dejarás que la ira y la frustración
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Las cosas no son viejas; los viejos son los ojos. Desperté. Hacía frío, demasiado para mis entrañas, poco para mi esperanza helada. Mi madre me abofeteaba con el propósito oficial de que yo superara mi desmayo. Miguel me hacía cosquillas en los pies incitando a mi sistema nervioso a responder a los estímulos. Mi padre miraba el reloj y Carlos bebía cerveza. «Uff, ¡qué dolor de cabeza, mamá! ¿Qué hora es?», mascullé para alivio de mi familia. Era medianoche y estábamos en el Parque Natural Terra
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  «Las semillas son los gérmenes de la eternidad. No pretendo ser eterna, ni siquiera ser la semilla de lo que nunca fue y nunca será. No, no busco eso y, a decir verdad, no creo que lo encuentre, porque he vivido y estoy viviendo ahora, soy consciente de mi existencia. Mi pensamiento crea el mundo; mi muerte lo destruye. Nada debo temer, pues si no existo, no pienso, y, si no pienso, el mundo no existe, ni la vida ni la muerte. Plantar un árbol entronca con esa aspiración de trascender, de ah
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  «Carpe mortem, carpe agapem… Tomé con determinación la jeringuilla, empujé el émbolo hasta desahuciar el aire y verifiqué que del bisel de la aguja comenzaba a salir el líquido blanco. Era curioso que, de un utensilio que otras veces había prorrogado mi despedida, esta vez tuviera un fin tan distinto. Aprisioné en mis pulmones bocanadas incontables de aire; había llegado el momento de hacerlo. Lo hice. La clavé e introduje en el cuerpo todo el líquido mortal. Al pollo deshuesado no debió de i
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  «Nuestro único miedo es a nosotros mismos. Poco más de treinta despertares me quedan. El cómputo es simple si a cada día le atribuyes un amanecer, un cambio de turno entre la luna y el sol en su alternancia celeste. El cómputo se complica si intento medir mi miedo, que surge de la incertidumbre por no encontrar respuestas, después de jornadas buscando argumentos para defender en el Juicio Final –si lo hay– que aproveché mis días, convirtiendo los deseos en hechos y despidiéndome de mi casa, de
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«El mayor premio es ganarse a uno mismo. Para alcanzar tan elevada victoria, hay que retarse y, cuando no, rastrear todas las oportunidades para medir la distancia que hay entre nosotros y esa perfección petrificada en el cenit de nuestra existencia, de la muerte. Repasé la lista de deseos y, si en algo reparé, fue en mi ansia por presentarme a un concurso artístico. Consulté en Google decenas de páginas sobre certámenes para jóvenes y radiografié con mis pupilas las bases. Sentí, de súbito, tan
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Si quieres morir, depende de alguien. Con esta reflexión y otras me desperté aquel lunes, y, además, con un frío que inducía a no apartar la frazada. No pudo ser así, porque, como el péndulo de un reloj, oscilaba entre quedarme en casa o salir a la calle y devorar este tiempo de descuento. Ganó lo segundo. Reconozco que mi principal motivación fue acicalarme para acudir a un programa de televisión vespertino. Admito que, a no ser por ello, habría dedicado el día a descansar, a dejar pasar las ho
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  En el amor hay que saber cuándo decir adiós. Una infidelidad, una actitud controladora o un distanciamiento mutuo son buenos empellones, fantásticos impulsos, para romper el pacto de intimidad y dejar en la cuneta una relación que nació para morir. De cualquier modo, pocos casos superan el desgaste visto por los prismáticos de solo un par de ojos. Comienzas a preguntarte si existe un futuro a su lado, comienzas, incluso, a fabricar razones torpes para convencerte de que todo va bien, y, al fi
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Tras lo amargo, siempre se esconde la fórmula de la dulzura. Y es tan difícil encontrarla… The Bucket List me marcó no tanto por el contenido como por el planteamiento de una lista de deseos que cumplir antes de la muerte. Confeccioné el inventario días atrás. Para ello, fue fundamental desproveerme de imposibles y de aspiraciones vagas; concentrarme en deseos concretos también ayudó: saltar en paracaídas, componer una canción, volar en globo, dar rienda suelta a la perversión… Junto a estos des
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