El hombre mientras no aprenda a dominar sus emociones seguirá siendo esclavo de ellas, mientras mantenga despierto ese instinto animal y no trate de sobreponerse a el permitiendo que el ser racional actúe, no le quedará más camino que estar condenado a pagar sus errores. Verónica Muller fue abordada por tres amigos para dar ese último brindis a la amistad, jamás llegó a su cita de despedida de soltera, un días antes de su boda. Quedó tan destruida física, emocional y psicológicamente que durante una Semana estuvo en coma, tiempo que aprovecharon los violadores para desaparecer. Cuando su papá no tenía esperanzas de vida ella despierta. El día de la despedida de soltera se toma varios tragos y sus tres mejores amigos le echan una droga en la bebida, aprovechando que la joven estaba desvanecida ese trío de violadores abusa de ella, dejándolo metida en un baño de sangre que salía de sus partes íntimas. En su mente sólo existía la sed de venganza, mientras es atendida por un Psiquiatra, un maestro de Artes Marciales, estaba obsesionada con la defensa personal, quería partirle personalmente los huesos a esos desgraciados para que sintieran el dolor en carne propia. Su padre ya había avanzado con la justicia, encontrándose tres tipos de ADN en el cuerpo de la muchacha. Cambia físicamente y se va vengando uno a uno de todo el daño que le hicieron.
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