Nací en la mafia, me crie en la mafia y me casé en la mafia.
Mi marido y yo no solo somos letales, también mortales, nuestro clan es conocido como La Parca.
Somos los reyes de todo Chicago.
Todo estaba saliendo a la perfección, o eso creíamos; al menos entre él y yo, no solo había pasión sino también el interés mutuo de mantener el legado. Pero entonces él confió tanto en mí como para contarme su mayor secreto; un hijo ilegítimo.
Nada fue lo suficientemente fuerte como para mantenerme alejada de él y del frenesí sexual en el que nos vimos envueltos, no importaba si era prohibido porque eso me alentaba más, la regla de oro era que su padre no se enterara de ello, pero cuando la tragedia sucedió, todo se vino abajo.
¿Será la mafia capaz de soportar esto?
¿Seré yo capaz de hacerlo?
Mi peor pecado siempre será mis propios impulsos.
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