El personaje de esta historia narra desde el momento que despierta y toma consciencia de estar dentro de lo que él cree que es un sueño lúcido. Confundido por la situación, comienza a buscar pistas para entender el sueño en el que se encuentra y cuáles son las reglas para existir en ese mundo onírico. Sin embargo, su búsqueda lo lleva a encontrarse con una mujer que parece saber más de lo que aparenta. Pronto, descubre que no es él quien está soñando, sino que él es un personaje onírico como la mujer, ambos habiendo despertado y cobrado consciencia de la realidad ficticia que los rodea. El protagonista deduce, gracias en buena parte a la ayuda y guía de su compañera, que él mismo es ficticio, que no existe en la realidad de los soñadores, creadores que van y vienen entre las realidades interactuando con todos los elementos y personajes que forman ese mundo onírico del cual el protagonista es oriundo.
Impactado por la relevación de que su existencia aparentemente no tiene sentido porque todo es artificial e imaginario, el protagonista se embarca en una búsqueda por entender de dónde viene, quién lo creó, por qué y qué le depara su propia existencia ahora que es consciente de sí mismo y de lo que es. Junto a su compañera, ambos desean conocer a sus creadores y, eventualmente, lograr cruzar al otro lado y visitar la realidad de sus soñadores. Atravesando mundos oníricos enteros y situaciones que ponen a prueba su determinación y poder de voluntad, los dos personajes realizan un viaje de auto descubrimiento y de experiencias nuevas que los ayudarán a definirse a sí mismos y a encontrar un sentido a sus vidas. La eterna búsqueda del propósito de la existencia es lo que impulsa a estos personajes a tratar de entender quiénes son y aceptar lo que son.
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