[1] Reconozco que me siento abrumado. De las muchas cosas que en mi vida he podido imaginar que me podían suceder, ninguna se acercaba a lo que representa un acto como el de esta noche; un acto que para ustedes es sincrónico (aquí, ahora, esto), pero que para un servidor y, sobre todo, para los dos grandísimos maestros con los que he tenido el honor de trabajar en los últimos meses es diacrónico.
Es posible que el día de hoy pueda enmarcarse en el memorial de muchos de los presentes como “el pr
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