La ciudad rota
La ciudad está herida, desgarrada.
Hablan de un muro lúgubre y colosal,
impalpable barrera de aprensiones
que la atraviesa y le troza las entrañas.
Erigido sin hormigón, sin mamposteros,
oscuro proyecto de sombría arquitectura.
De un lado están confinados los ciegos
y del otro los tordos sin alas.
Unos escogen negar que esté ahí
aunque lo tropiecen a cada paso.
Otros lo contemplan en la iniquidad
de la reclusión aceptada.
Inexpugnable odio de concreto,
férrea pared de intolerancia,
así la informe ciudad,
a la deriva, en laberintos, separada.
Calles, avenidas y veredas
están bloqueadas, están cerradas.
Sin guardias, sin garitas, sin alcabalas,
el encono es suficiente barricada.
Paredón de aversiones creadas
Imaginario, invisible, eficiente.
Descompones el sentir de alianza
y a los hermanos distancias.
Se yergue la barda que divide,
infranqueable en el pensamiento.
Espejismo que nos engaña,
sinrazón amurallada.
Hoy el muro vano se sacude,
se fragmenta como una ilusión.
Voces, gritos, brazos,
multitud que se levanta.
Trepidan las paredes de la mente
mal fundadas en torpezas.
Bravío pueblo con valor,
va sin freno a derribarlas.
Autor: Gonzalo Villamizar
Caracas, 30/04/2012
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