Tomo otra porción de la rica tarta de zanahoria que compartimos, las cucharillas agitando el café, conversaciones de fondo en la tasca a donde nos hemos trasladado después de secarnos y ponernos crema. Balanceo bienestar en las límpidas miradas de mis queridas amigas, con la duda de cómo se puede amar a los diferentes, lo que no se comprende, de lo que se huye, quienes representan o defienden aquello contra lo que se lucha; si es posible amar a las personas en el silencio consciente, presagio de que oculto entre lo que decimos, comunicamos, palpitando sobre lo que expresamos y confesamos, bulle un diálogo soterrado, lo que piensa el otro, sobre todo, lo que calla.
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