El coronel Gerald Young vuela hacia La Meca con un misil nuclear, y aniquila a un millón de musulmanes. El presidente Trump, “indignado”, ordena un juicio inmediato pero, curiosamente, recluye al “terrorista” en una lujosa suite, custodiado por Rebeca Vogel, teniente del Cuerpo de Artificieros: una carcelera explosiva.
El coronel intenta ser fiel a su juramento conyugal: es un hombre de honor. Aunque aprecia cada vez más a la tentadora Rebeca que le alegra la vida en su confortable corredor de la muerte, durante la semana previa a la ejecución. Mientras llega, el destructor de La Meca se pregunta por qué todas las civilizaciones han inventado Dioses.
Eladio Ballester no escribe: vuela. Tanto este autor como su primera novela, El secuestro de Spielberg, son la sorpresa literaria del año.
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