Este proyecto de intervención surge de la necesidad de generar espacios de acompañamiento y escucha para mujeres que, desde sus cargos directivos, enfrentan múltiples exigencias institucionales, sociales y personales, frecuentemente sin contar con espacios propios para la reflexión, el autocuidado y la expresión emocional. En este sentido, la intervención se sitúa en diversos contextos municipales, reconociendo la diversidad de realidades en las que se desenvuelven las participantes.
El objetivo central del trabajo fue propiciar un espacio grupal basado en el enfoque centrado en la persona, que favoreciera la escucha activa, la expresión de experiencias personales y el fortalecimiento de recursos internos, promoviendo así procesos de crecimiento personal y colectivo. Asimismo, se integraron temas relacionados con los valores como eje transversal del proceso.
El sustento teórico-metodológico se basa en el enfoque centrado en la persona, el cual privilegia la empatía, la congruencia y la aceptación incondicional como elementos clave para facilitar procesos de desarrollo humano. Desde esta perspectiva, se concibe a cada participante como agente activa de su propio proceso, capaz de resignificar sus experiencias y construir nuevas formas de relación consigo misma y con su entorno.
La metodología empleada fue de corte cualitativo, incorporando técnicas como la entrevista, la observación y el acompañamiento durante el desarrollo de las sesiones grupales. Estas herramientas permitieron recuperar las vivencias, significados y transformaciones experimentadas por las participantes a lo largo del proceso.
Entre los principales hallazgos, destaca la conformación del grupo de escucha como un espacio significativo no solo para el aprendizaje de la escucha empática, sino también para la construcción de vínculos de apoyo, confianza y compañerismo entre las integrantes. Asimismo, se evidencian procesos de empoderamiento personal que trascendieron el ámbito grupal, impactando en sus dinámicas familiares, laborales y comunitarias.
Como aporte relevante, esta tesis constituye un antecedente fundamental en la implementación y replicación de los grupos de escucha en distintos municipios del estado de Jalisco. A partir de esta experiencia, la metodología ha sido retomada y adaptada en diversos contextos, incluyendo su integración como parte del servicio social de estudiantes de distintas licenciaturas del Centro Universitario de los Valles, fortaleciendo así su alcance formativo y social.
En conclusión, la obra da cuenta del valor de generar espacios humanizantes dentro de contextos institucionales y comunitarios donde la escucha, el reconocimiento personal y el acompañamiento se convierten en herramientas clave para el bienestar individual y colectivo, así como para el fortalecimiento de la intervención social con enfoque humano.
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