Carmelo creía que la crisis de mediana edad era un invento de Hollywood hasta
que un día se la encontró con ojeras y barba de una semana mirándole en el
espejo. Compartiendo piso a los cuarenta en Ámsterdam sin hablar ni una palabra
de holandés, trabajando para una empresa de marketing donde le pagan por
engañar (empezando por él mismo) y con una sed insaciable de sexo y otros
sucedáneos de validación externa, ha pasado tanto tiempo fijándose en otros que
ha olvidado quién es.
Tras sufrir un burnout, Carmelo se ve forzado a hacer algo inimaginable para él:
parar. Es en ese momento, al contemplar su vida como si fuera un astronauta
observando la Tierra a miles de kilómetros de distancia, cuando alcanza una
verdad reveladora (o un estado de locura transitoria): debe encontrar a su niño
interior. Solo si es capaz de recordarse podrá darle sentido a su vida.
La Inteligencia Artificial, el enemigo que amenaza con quitarle el trabajo a
millones como él, será su aliada en su odisea particular, alimentándola con sus
recuerdos para generar una réplica de sí mismo. Una misión descabellada en la
que estará dispuesto a apostarlo absolutamente todo con tal de escuchar la voz de
su niño interior.
¿Somos lo que vivimos o lo que imaginamos? ¿Puede la IA conocernos mejor que
nosotros mismos? ¿Por qué los hombres a los cuarenta que no son padres se
vuelven adictos a los batidos de proteína?
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