Eusebio Jurado, ha fracaso en el negocio de la alta peletería por culpa del alcohol. La noche antes de traspasar su tienda de peletería recuerda su vida de furtivo junto a su padre, en las tierras de Urdián y de Cumbreras. El padre muerto por accidente en el Barranco de la Jineta, solía visitar la casa de la ventana dorada. En esta casa permaneció Eusebio Jurado, tras el accidente mortal sufrido por su padre, hasta emprender el negocio de peletería.
La perdida de la tienda le sirve a Eusebio, paradójicamente, para ganar ilusión, y desear volver a Urdián.
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