La Navidad llega estrepitosa como siempre, con su obligada felicidad, llena de luz y color en la voz de villancicos. Todo se cubre de guirnaldas y purpurina. Un gato detrás de una ventana mira el titilar de las luces reflejadas, mientras mordisquea indiferente la abundante comida de su plato, al calor de la chimenea. En la calle, toda la pobreza, en las heladas manos de un sin nombre, que revuelve la basura de los contenedores. Otro año es Navidad.
Relato perteneciente a la última colección de
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