Sólo una llamada de deseo y me presento enmascarada. Bajo la capa, mi cuerpo desnudo se estremece ante un nuevo encuentro. Le veo. Camino hacia Él. Mi corazón se acelera al tenerle más cerca. Me espera de pie junto a la puerta de entrada a la gran sala. Noto su porte impasible y mil sensaciones me recorren erizándome la piel al ver su figura esbelta como la de un rey.
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