Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Están contando. Parsimoniosamente. No como cuando éramos pequeños y queríamos acabar todo rápido. Unodostrescuatrocincoseisseieteochonueveydiez. Ellos no tienen prisa. No podemos verlos, pero están ahí. Saben que, más pronto que tarde, nos encontrarán. Porque son los que ponen las reglas, y las cambian según les convenga. Porque son los dueños del [...]
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