Hay viento de juglares.
Trae el aroma de los siglos y el sonido que aún se está gestando.
Atravesando el ruido abrió una grieta en la pared.
Ahora gotea de cristales enredados en la web.
Busca los patios de la pausa y destroza la prisa con la novedad del silbo.
¡Cuidado!, porta emoción y esperanza.
Snobs y amantes del mensaje oscuro y codificado, abstenerse.
Está embarazado de silencio, preñado de canciones.
De tonadas simples como la hondura.
Que ventanas y sentidos
lo abracen abiertos.
Fernando Montalbano.
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