Llegas un día a casa del trabajo. Estás muy enfadada porque tu jefe te ha hecho una buena jugada y no puedes hacer nada para evitarlo. Quieres gritar y pegarle a alguien o simplemente llorar: necesitas HACER algo.
Entonces aparece tu pareja y te dice: “Tranquila, RELÁJATE que estás muy nerviosa”
En ese momento pueden pasar dos cosas: o bien comienzas a gritarle a él ( ¿¿cómo me dices que me relaje??) o bien comienzas a llorar sin parar. Lo que seguro que no harás será relajarte.
Con los niños
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